
Del 12 al 26, como iglesia nos unimos en un tiempo especial de ayuno y oración congregacional, apartando estos días para buscar a Dios con un corazón dispuesto y una fe expectante.
Este ayuno es una invitación a detenernos, escuchar Su voz y alinear nuestra vida, familia y propósito a lo que Dios quiere hacer en este nuevo tiempo. Creemos que cuando caminamos juntos en unidad, Dios trae dirección, renovación espiritual y fortaleza para todo el año.
Te animamos a participar activamente durante estos días, entendiendo que no es solo un acto individual, sino un clamor colectivo, donde como congregación ponemos cada área en las manos de Dios.